La prolongada falta de mantenimiento ha provocado que las boyas metálicas, topes plásticos y señalamientos de cruce peatonal luzcan completamente destrozados, deslavados o, en muchos casos, hayan desaparecido por completo de la carpeta asfáltica.
Esta negligencia urbana permite que automovilistas y operadores del transporte público transiten a exceso de velocidad.