Durante la carrera de despegue, la aeronave se desplaza a gran velocidad para generar la fuerza necesaria en las alas que le permita elevarse, por lo que el golpe contra un animal de más de doscientos kilos libera una enorme energía en el impacto.
Este choque puede destrozar el tren de aterrizaje, romper los conductos del sistema hidráulico o provocar fallas severas en los motores si la turbina llega a tragar restos de la colisión.












