Miles de usuarios han inundado las plataformas digitales celebrando la “educación”, la “Cultura del respeto” y los “modales” del ejemplar, convirtiendo la escena en el enésimo contenido edulcorado sobre la supuesta convivencia idílica entre el hombre y la naturaleza.
Desde la etología cognitiva y la ecología del comportamiento, atribuirle a un ungulado “modales” o “respeto al reglamento vial” es un burdo ejercicio de antropomorfismo.