La falla estructural se originó por la corrosión severa de los tirantes de concreto pretensado, una técnica de ingeniería donde cables de acero quedan encapsulados dentro de fundas de concreto.
A lo largo de cinco décadas, la exposición constante a la humedad marina y a los gases contaminantes de la zona industrial penetró las microfisuras del recubrimiento, degradando progresivamente las varillas de acero internas.












