Cuando un felino de esta magnitud embiste a una presa, busca inmovilizarla mediante una mordida de asfixia directa sobre la tráquea o la rotura de las vértebras cervicales.
Al lanzar una patada contundente, el cuerpo humano transfiere una fuerza de impacto directo sobre la estructura muscular o torácica del animal.












