Mientras el juego giraba bruscamente a decenas de metros de altura y con el vértigo al límite, los espectadores en tierra entraron en pánico colectivo al ver cómo un bulto oscuro se desprendía violentamente de uno de los asientos, proyectándose por los aires con una trayectoria que sugería lo peor.
El pánico paralizó a la multitud y los gritos de horror silenciaron el lugar por unos segundos, ante la aterradora sospecha de que alguien había salido despedido de la canastilla a toda velocidad.