



Los antiguos pueblos mesoamericanos desarrollaron una combinación de materiales que permitió conservar este intenso pigmento durante siglos.

Intentaron perforar la corteza terrestre y encontró temperaturas mucho mayores de las previstas.


La roca espacial impactó en Chihuahua en 1969 y sus fragmentos se convirtieron en piezas clave para estudiar el origen del Sistema Solar.




