En las calles de Villa Santa Rosa, en la provincia de Córdoba, Argentina, la policía local divisó a un ejemplar de aguará guazú deambulando desorientado a altas horas de la madrugada antes de ser rescatado y puesto en cuarentena en la reserva Tatú Carreta.
Desde la zoología, la biomecánica de cánidos y la ecología del paisaje, la incursión urbana de esta especie vulnerable no es un evento simpático, sino la consecuencia directa de la fragmentación de su hábitat natural por la expansión de la frontera agrícola y la deforestación de los pastizales nativos.












