En la construcción de interés social, donde se utilizan materiales porosos de baja densidad y concreto de pobre calidad sin puentes de ruptura térmica, las paredes se convierten en trampas de condensación perfectas.
Cuando las esporas microscópicas son inhaladas, especialmente por pulmones en desarrollo, desencadenan una respuesta inflamatoria severa en los alvéolos, destruyendo los macrófagos (las células de defensa del pulmón).