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Un hombre murió después de robar a un comerciante en oración, ¿en dónde ocurrió?

La muerte súbita de un asaltante en pleno delito responde a un colapso cardiovascular severo inducido por la respuesta simpática al estrés agudo

Durante la ejecución de un robo a mano armada, la amígdala del delincuente gatilla una descarga masiva e incontrolada de catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) para sostener el estado de alta tensión.

Si el individuo padece una patología coronaria subyacente, hipertensión o una malformación vascular no diagnosticada, este pico drástico en la frecuencia cardíaca y la presión arterial puede desatar una fibrilación ventricular letal, un vasoespasmo masivo o la ruptura de un aneurisma en cuestión de segundos.

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