La eSIM es una tarjeta SIM digital integrada al teléfono, por lo que no es necesario insertar un chip físico. Permite cambiar de operador o activar una línea de forma remota y facilita el uso de dos números en un mismo dispositivo. Sin embargo, no todos los equipos ni todas las compañías son compatibles. Si cambias frecuentemente de teléfono, una SIM física todavía puede resultar más práctica.