Un estudio sobre la dinámica de especies indica que las olas de calor prolongadas y la sequía en las fuentes habituales de agua obligan a los animales a abandonar sus territorios de pastoreo y rutas de migración tradicionales para adentrarse en terrenos desconocidos en busca de alimento y sombra.
Este desplazamiento desesperado provoca que el ganado de granja se separe de sus manadas o intente cruzar carreteras y vías de comunicación de alto tráfico, incrementando significativamente el riesgo de atropellamientos e incidentes viales.