Las imágenes que circulan en redes sociales muestran cómo el agua, transformada en un torrente café cargado de barro y sedimentos, supera por completo los niveles habituales y embiste con fuerza descomunal las pasarelas de observación, obligando al cierre de circuitos turísticos emblemáticos como la Garganta del Diablo para evitar una tragedia.












