Una perrita de la calle, sola y sin refugio en medio de la noche, camina despacio llevando entre sus dientes a su cachorro recién nacido.
Con una delicadeza casi sagrada, sube las escaleras de un altar y deposita a su pequeña cría exactamente a los pies de una estatua del Sagrado Corazón de Jesús.
El momento, que ya suma millones de reproducciones, ha conmovido al público no como un simple evento fortuito, sino como un verdadero acto de fe y abandono confiado ante la mirada divina.












