El ataque dejó un saldo inicial de al menos 11 personas heridas y provocó un rápido despliegue de las fuerzas de seguridad y cuerpos de emergencia para acordonar la zona y trasladar a las víctimas a hospitales cercanos.
Tras neutralizar y arrestar al menor en el sitio, la investigación policial tomó un giro sin precedentes al detener de inmediato a sus padres y a su abuelo, señalados por su presunta responsabilidad en la procedencia y negligente resguardo del arma de fuego utilizada en el atentado.












