Estabas ahí, con la mirada clavada en el monitor, la respiración aguantada y el volumen casi al máximo para no perderte detalle, cuando de la nada te saltaba la cara del Exorcista o un fantasma pegando un grito desgarrador a todo volumen.
Esos famosos “screamers” se convirtieron en los primeros grandes virales de terror de la era digital, sacándole el susto de su vida a millones de chavos que terminaron tirando los audífonos, brincando de la silla en el cyber de la esquina o haciendo casi volar la computadora de la casa ante la risa de sus amigos.













