La vieja creencia y las historias de terror sobre el uso de felinos en rituales urbanos o bromas de mal gusto siguen provocando que muchos animales en situación de calle o en adopción corran peligro de ser maltratados o abandonados durante las fechas de festividades.
Que en pleno siglo XXI se tenga que frenar la entrega de mascotas por miedo a que las usen en supersticiones o rituales deja al descubierto la falta de protección hacia los animales en nuestras ciudades.













