El conductor, Gene Breeden, sufrió una severa crisis respiratoria a solo un kilómetro de haber iniciado su trayecto, luego de que el líquido que ingería mientras manejaba se le fuera por las vías respiratorias.
La repentina falta de aire provocó que comenzara a asfixiarse y perdiera el control del vehículo de carga en cuestión de segundos.