Un avicultor local detectó lo que a simple vista parecía un cúmulo de barro o vegetación inofensiva; sin embargo, al comenzar a remover las capas exteriores de maleza, quedó al descubierto un gigantesco nido de avispones asiáticos.
La megastructura, de dimensiones colosales y decenas de kilogramos de peso, albergaba a miles de ejemplares adultos en pleno desarrollo operacional, desatando la alarma entre las comunidades agrícolas vecinas por el peligro inminente de ataques letales tanto para el ganado avícola como para los trabajadores de la zona.












