Mientras que los depredadores emboscadores como los gatos o las serpientes exhiben pupilas en hendidura vertical, la mayoría de los herbívoros y presas potenciales presentan pupilas horizontales.
Esta bifurcación evolutiva optimiza la captación visual según la necesidad dominante del animal: evaluar con máxima precisión la distancia hacia una presa o monitorear constantemente el entorno en busca de amenazas.












