Los teléfonos inteligentes actuales están diseñados para permanecer encendidos durante largos periodos sin afectar su funcionamiento. De hecho, fabricantes como Apple y Google recomiendan reiniciarlos de forma ocasional, ya que esto puede ayudar a cerrar procesos en segundo plano, instalar algunas actualizaciones y corregir pequeños errores del sistema.
Eso no significa que deban permanecer encendidos todo el tiempo. Si el dispositivo presenta fallas, se vuelve lento o no responde correctamente, un reinicio suele ser una de las primeras soluciones.