El internet geek está completamente obsesionado con este refugio helado porque plantea una paradoja brutal sobre las prioridades humanas: demuestra con datos duros que, al final del día, si las supercomputadoras y los servidores globales llegan a fallar, el verdadero oro de la humanidad no van a ser las criptomonedas, el código de las inteligencias artificiales ni las redes sociales, sino un puñado de semillas de frijol, trigo y maíz.