Las paredes lisas del drenaje impiden que las garras del animal encuentren cualquier punto de apoyo, mientras que la inclinación y los codos del sistema forman un cuello de botella que inmoviliza su cuerpo.
A esto se suma el factor térmico: la humedad acumulada en el fondo de la tubería absorbe el calor corporal del animal a una velocidad acelerada, llevándolo a un cuadro de hipotermia y deshidratación severa en cuestión de horas.