Este tipo de desprendimientos glaciares ocurre cuando el aumento de la temperatura ambiental calienta la capa superior de la cumbre, filtrando agua líquida hacia la base del glaciar.
Esta humedad actúa como un lubricante de alta presión entre la roca firme y la masa de hielo, destruyendo el agarre por fricción que la sostiene en la pendiente.
Al vencerse la resistencia del material, miles de toneladas de nieve congelada, hielo y roca se desprenden en cadena, acelerando cuesta abajo hasta alcanzar velocidades superiores a los 150 kilómetros por hora.