Ante la mirada atónita de decenas de asistentes que disfrutaban de la celebración, el equino se desbocó a gran velocidad sin que su jinete pudiera frenar la marcha o desviarlo de la multitud.
La escena culminó de forma aparatosa cuando el animal terminó su descontrolada carrera estrellándose de lleno contra un automóvil que se encontraba estacionado a un costado de la calle, desatando momentos de pánico entre las familias presentes.












