Durante siglos, la técnica de fabricación de estas hojas se consideró un arte perdido tras el agotamiento de los yacimientos de mineral Wootz en la India.
Sin embargo, análisis de microscopía electrónica moderna revelaron que los antiguos artesanos creaban, sin saberlo, complejas nanoestructuras de carbono que anticiparon la tecnología de materiales moderna en varios cientos de años.