El jugo de cítricos contiene ácido cítrico concentrado con un pH cercano a 2.0, una acidez extrema comparada con la capa neutra que protege el ojo.
Al entrar en contacto con la superficie ocular, este ácido disuelve de golpe la película lagrimal y destruye las células del epitelio corneal, una membrana transparente que está saturada de terminaciones nerviosas sensoriales.