La tranquilidad nocturna de la calle Matamoros se rompió de golpe cuando una figura con el rostro completamente cubierto apareció caminando con paso firme sobre el pavimento oscuro, cargando un recipiente pesado lleno de líquido inflamable.
Sin dudarlo ni un solo instante, la sospechosa se dirigió de manera directa hacia un vehículo particular que se encontraba estacionado junto a la banqueta, destapó el contenedor y comenzó a vaciar el combustible de forma compulsiva sobre el cofre y los costados, impregnando el aire con un olor penetrante y peligroso.