El objetivo no era un peligroso prófugo de la justicia, sino un pequeño cerdo que corría a toda velocidad por el asfalto mojado de una zona residencial, esquivando hábilmente a los agentes en un intento desesperado por no ser capturado.
Las imágenes de los oficiales resbalando y corriendo tras el animal se viralizaron de inmediato en redes sociales como una estampa cómica y “entrañable” del trabajo policial.













