La situación se volvió crítica a cada minuto, ya que el enorme peso de la madre provocaba que se hundiera cada vez más en la mezcla viscosa mientras intentaba desesperadamente proteger a su bebé, quien corría el riesgo inminente de sofocarse. Alertados por los angustiosos bramidos de los animales, lugareños y especialistas en fauna silvestre acudieron al sitio para coordinar las complejas maniobras de auxilio.