Durante la temporada de lluvias aumenta la presencia del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Los criaderos suelen formarse en recipientes donde se acumula agua limpia, como cubetas, macetas o llantas.
El dengue puede provocar fiebre alta, dolor muscular intenso y, en algunos casos, complicaciones que requieren atención médica, por lo que la prevención sigue siendo la principal herramienta para reducir contagios.