Durante los días más calurosos, especialistas recomiendan consumir alimentos con alto contenido de agua, como sandía, melón, pepino, naranja y lechuga. Las comidas ligeras suelen facilitar la digestión y ayudan a disminuir la sensación de calor. Una alimentación adecuada, junto con la hidratación, puede reducir el riesgo de sufrir un golpe de calor.