Este colosal cuerpo sobrecoge al mundo por resguardar densas formaciones de “hielo azul”, cuya antigüedad se calcula en decenas de miles de años, remontándose a las últimas etapas de glaciación del Pleistoceno.
Sin embargo, el reciente e inusual incremento térmico en la alta montaña ha provocado la formación de profundas cúpulas de fusión, colapsos estructurales en la masa frontal y un drenaje masivo de agua de deshielo que amenaza con erradicar este patrimonio criosférico.












