Durante la tarde, una intensa precipitación sólida azotó la zona boscosa limítrofe entre la Ciudad de México y el Estado de México, dejando una acumulación que superó los 80 milímetros de granizo sobre prados, techos y vialidades.
El fenómeno meteorológico estuvo acompañado de un abrupto choque de masas de aire que provocó un desplome térmico brutal, hundiendo los termómetros locales desde unos templados 18°C hasta unos gélidos 4°C en punto de las 15:00 horas, tomando por sorpresa a cientos de turistas y comerciantes del lugar.












