Al percatarse de la presencia del plantígrado, las autoridades escolares activaron de inmediato los protocolos de seguridad de contención pasiva, resguardando a los estudiantes dentro de las aulas.
Desde el interior de los salones de clase y a través de los ventanales, decenas de alumnos documentaron con sus teléfonos móviles el recorrido del animal, el cual exploró las áreas comunes de la escuela sin mostrar conductas agresivas hacia la comunidad escolar.












